jueves, 26 de septiembre de 2013

"La ciencia es un bien cultural"

Carina Cortassa en el congreso de Comunicación Pública de la Ciencia

La investigadora del Conicet habló sobre 
la importancia de la comunicación de la ciencia 
y la actualidad científica en Argentina

Carina Cortassa es Máster en Ciencia, Tecnología y Sociedad por la Universidad de Salamanca y Doctora en Ciencia y Cultura por la Universidad Autónoma de Madrid. Actualmente es docente en la UNER e investigadora en el centro REDES, una unidad adscripta al Conicet, donde estudian temas referidos a la percepción y comunicación pública de la ciencia. Con las ideas bien claras y un discurso sólido, la investigadora asegura que su trabajo se conjuga con el apoyo de la familia y los amigos. “Uno tiene que tener los pies sobre la tierra y mantener las prioridades personales”, afirmó. También se refirió a la importancia de la comunicación pública de la ciencia, las diferencias entre los estudios de percepción y comunicación, el impacto de las redes sociales, y opinó que la realidad científica argentina se encuentra en una “pendiente ascendiente”. 


Comunicar, poner en común
Según la investigadora, es importante que la gente tenga acceso a la ciencia, primer lugar, desde la perspectiva humanística. “Podemos pensar que la ciencia es tan parte de nuestra cultura como cualquier otra manifestación cultural”, aseguró. Y ejemplificó: “Todos quisiéramos que la gente tuviera acceso al arte, a la música, a la pintura, al teatro… bueno: la ciencia es un bien cultural”. Por otro lado, le interesa el acercamiento de las personas a la ciencia desde un punto de vista político. “La participación en los debates científico-tecnológicos es un derecho del ciudadano contemporáneo, del mismo modo en que uno tiene derecho a participar en las discusiones sobre salud, educación, presupuesto, economía”, explicó Cortassa. Y agregó que “para que esa sea una participación responsable, el ciudadano tiene que estar informado y al tanto”.

Luego la Doctora indicó que el objetivo de los comunicadores de la ciencia es “traducir” o reconstruir el discurso científico. Es decir, que los mediadores comunicacionales puedan tomar el discurso técnico de la ciencia -que no pertenece al lenguaje cotidiano-, y hacerlo no solamente inteligible para el resto de la sociedad, sino también atractivo, que despierte el interés de los receptores.

La percepción y la comunicación pública de la ciencia, son campos de estudio que tienden a solaparse y confundirse. Cortassa clarificó el panorama explicando que: “El campo de percepción y comprensión pública de la ciencia tiene que ver con cómo circula el conocimiento científico en la sociedad, y qué tipo de actitudes, intereses, valoraciones se desarrollan entre los ciudadanos”. Mientras que la comunicación de la ciencia, “es el modo a través del cual la ciencia circula y contribuye a crear esas actitudes, intereses, motivaciones”.

Aquí y ahora
Para Cortassa, las redes sociales significaron un punto de inflexión en la comunicación en general, lo cual impactó en la rama de la ciencia. Se refirió a los blogs, y la posibilidad de establecer redes de gente conectada por un mismo interés. Advirtió que “ya no hablamos de medios masivos en los que no sabemos a quiénes nos estamos dirigiendo, sino que se van conformando comunidades en la blogósfera, o en facebook, de gente interesada en eso en particular”. Y destacó un fenómeno puntual: “Hay un grupo en facebook que se llama “I fucking love science”, que empezó con una chica australiana que creó un grupo para compartir fotos y curiosidades de ciencia, y hoy tiene cientos de miles de seguidores. Es un grupo en el cual todos participamos y contribuimos, cooperamos, discutimos, nos enteramos”.

Respecto a la situación de la ciencia en Argentina, opinó: “Desde hace algunos años empezamos a tener una “pendiente ascendiente” en cuanto a cantidad de gente que nos estamos dedicando a esto, los congresos son cada vez más multitudinarios”. Y resaltó que “de a poco la comunicación científica y la creación de “cultura científica” empieza a ser tenida en cuenta en las políticas de ciencia y tecnología”. “Están entendiendo, y entender significa algo bien clarito: significa empezar a poner presupuesto, que la ciencia no se termina ahí (en el ámbito científico). Si no llega a la sociedad, queda trunca. Y así como crear conocimiento requiere presupuesto, hacerlo circular y difundir, también”. 

Hace casi 20 años, el ministro de economía Cavallo mandaba a “lavar los platos” a Susana Torrado, una científica del Conicet. Carina Cortassa, calificó ese hecho como una “doble denigración”: no solo a una mujer, sino a la ciencia nacional. También reconoció que la situación de la mujer en la ciencia argentina en la actualidad no es “tan igualitaria como quisiéramos”, pero que cada vez ingresan más mujeres becarias al Conicet y a las carreras científicas. “Espero que sigamos avanzando en un camino positivo, y sobre todo lo que espero es que nunca más un ministro de economía mande a la ciencia argentina ni a las mujeres científicas argentinas a lavar los platos. Ahí sí podríamos hablar de un avance cultural y político importante”, concluyó.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Fito vino a ofrecer su corazón

El cantante rosarino tocó en Rosario para juntar fondos 
por los damnificados de la tragedia de Salta y Oroño.

Bajo la consigna “Abrazo a Rosario”, Fito Páez protagonizó este domingo uno de los 5 conciertos en todo el país a beneficio de los damnificados por la explosión de Salta 2141. Artistas de la talla de Fabiana Cantilo, Lisandro Aristimuño, Iván Noble, Richard Coleman y el Chaqueño Palavecino cantaron en un Anfiteatro Municipal que rebalsaba de gente. 

                                                  Rodolfo Paez y Juan Carr

El clima acompañó a la perfección la tarde-noche del domingo en el Anfiteatro rosarino. Miles de personas concurrieron al evento solidario que para el final de la jornada logró recaudar más de $492.000.

El sol se iba despacio y despacio llegaba la gente; tanta, que tuvieron que pararse para entrar. En las pantallas gigantes, un video humedeció los ojos de todos con imágenes de personas dando fuerzas y de familiares agradeciendo tanta solidaridad.

“Buenas noches Rosario que dejó el alma para salvar vidas. Buenas noches Rosario que está de pie. Vengo desde otro lugar de Argentina a aplaudirlos” dijo desde el escenario Juan Carr, la cara visible de Red Solidaria -quienes organizaron la movida junto a Mundo Invisible y el artista rosarino-.Lo acompañaban el papá de Santiago Laguía, una de las víctimas fatales; María Luján, mamá de una víctima de la tragedia de Once; Jorgelina, una voluntaria; Rocío, paramédica; el jefe de los Bomberos Voluntarios, y Fito Páez. “Venimos a abrazar a todas las víctimas y acompañarlos en el pedido de justicia”, subrayó.

“Y dale alegría a mi corazón, es lo único que te pido al menos hoy”. Así comenzó el repertorio de Fito, que en las pantallas gigantes se mezclaba con más imágenes de personas con carteles de apoyo. Completaron la apertura los clásicos “Rosario siempre estuvo cerca” y el famoso “11 y 6” con su “miren todos, ellos solos pueden más que el amor y son más fuertes que el Olimpo”, que parecían escritas para la ocasión.

“A veces el dolor nos ayuda a pegarnos y darnos cuenta de quiénes somos”, dijo el cantante rosarino. Y expresó que estaba emocionado por la cantidad de colegas que quisieron sumarse a estos 5 conciertos por el país, muchos de los cuales estuvieron presentes esa noche.

La primera acompañante fue Fabiana Cantilo, quien interpretó “Love’s in need of love today” de Steve Wonders, y “Me voy quedando”, del “Cuchi” Leguizamón.

Luego el escenario recibió una tríada de artistas que provocaron la euforia del público femenino: fue el turno de Tan Biónica, Lisandro Aristimuño e Iván Noble, quien alentó a los rosarinos con un “Avanti Rosario”, refiriéndose a su melodía que dice que no hay que tirar la toalla.

Más tarde fue el turno de Richard Coleman, un reconocido guitarrista que compartió escenarios con grandes del rock nacional como Charly García y Gustavo Cerati. Tocó dos temas con una lap steel guitar (un instrumento novedoso similar a una guitarra pero de forma rectangular, que se coloca en la falda del artista). Para su último tema invitó a Benito Cerati y cantaron “Terapia de amor intensiva” de Soda Stereo.

Y seguían subiendo artistas: el rosarino Carlos Vandera, el cantante y guitarrista Fabián Gallardo, Coki Debernardi y Gonzalo Aloras, quien interpretó “06 de agosto”, una canción que compuso sobre la catástrofe . 

Llegó el momento del folklore y las camperas se transformaron en ponchos revoleados por los aires. Los músicos de bombacha negra y ponchos rojos acompañaron al Chaqueño Palavecino entre bombos, bandoneones y guitarras. No faltó zamba ni chacarera, y los gritos de sapucay se escuchaban en éxitos como “Amor salvaje”, “Valderrama” y “Chacarera santiagueña”.

Después de cantar “Brillante sobre el mic” junto a Fabi Cantilo y Gabi Calámbula, la ex pareja del rock nacional se abrazó y Fito explicó que la siguiente canción la había estrenado hace años en ese mismo escenario y se la había dedicado a ella. Los cholulos del rock aplaudieron fuerte mientras sonaba “Polaroid de locura ordinaria”, y Cantilo bailaba e interpretaba la letra detrás del artista.

Con “Ciudad de pobres corazones” el rock se puso más movido, y la gente comenzó a saltar. Muchos de ellos abrazados a desconocidos, como cuando se festeja un gol en la cancha. Y sí: este es un partido en el que somos todos del mismo equipo.

“A rodar mi vida”, “Dar es dar”, “Mariposa tecnicolor”. No faltó ningún clásico. En seguida fueron al escenario los familiares de las víctimas de la tragedia que conmovió al país hace un mes, y se fundieron con el público en un largo aplauso. 

Para finalizar la noche, se subieron todos los artistas y cantaron “Yo vengo a ofrecer mi corazón”, que fue el lema del concierto. Las palmas de todos, quedaron sonando junto a la batería como latidos de un corazón. Del corazón de una ciudad que sigue viva, y bombea solidaridad por todas sus arterias.

jueves, 14 de febrero de 2013

San Valentín y otras mierdas, digo yerbas.


14 de febrero, día de los enamorados, San Valentín o como sea.
Los revolucionarios reniegan contra la comercialización
de lo que no se compra ni se vende.
Los que están solos ironizan en las redes sociales
con fotos de ellos mismos,
de su perro, de algún cuadro de fútbol.
Y los tortolos del mundo se regalan flores,
cartitas, bombones -en febrero, 40 grados a la sombra-.
Se sacan fotos, las suben al Face
contándole al mundo lo mucho que se aman
y lo mucho que se parecen a la tapa de una comedia romántica.
Qué ternura. Cuánto amor.

Y a todo esto,
como buena periodista,
una tiene que estar bien informada sobre el efemérides del día
para poder robar con alguna que otra nota de color intrascendente.

Entonces me puse a buscar quién carajo fue Valentín.
Y no solamente encontré que era un rebelde
que casaba a las parejas jóvenes de soldados
-cosa que estaba prohibida porque cierto emperador
dijo que los tipos rendían más solteros en el campo de batalla-,
sino que también encontré un artículo titulado:
IMPRESIÓNALE EN LA CAMA POR SAN VALENTÍN.

Sí. Así.
Ahora resulta que como es el día de los enamorados
las minas tenemos que impresionar a los tipos
y satisfacerlos cual esclavas sexuales
a cambio de ¿un bombón? ¿¿una flor??

Paren el mundo, me quiero bajar dijo Mafalda.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Conclusiones findeañeras

Este año aprendí a dejar las canciones enteras cuando escucho música. A vivir, bah. Porque la vida es como una canción que no podemos cambiar, ni atrasar, ni adelantar, ni ponerle pausa. Por más que nos guste solo el estribillo tenemos que escucharla toda. Y a veces los versos más feos y escondidos nos traen sorpresas re zarpadas.

jueves, 27 de septiembre de 2012

El Mundial 78

de Mabel Pagano

Estaban ahí aquel día en que nosotros nos pegamos al televisor portátil llevado por el gerente, ya que el acontecimiento, muchachos, justifica el abandono del trabajo por un rato, imagínese, hace casi cuarenta años que los argentinos esperamos algo así. Vengan, chicas, que esto no se lo pueden perder y nosotras que ni locas, porque una cosa es un partido cualquiera y otra muy distinta, un Mundial. Pero la Flaca dijo yo tengo que hacer ese trámite de la importadora y se fue. Volvió cuando ya estábamos en los escritorios, todos emocionados porque todo salió perfecto, según Javier, y qué bárbaros los gimnastas, para el cadete y para nosotras, con la banda y el desfile y los papelitos, una maravilla, no sabés lo que te perdiste, pero la Flaca sin interesarse, ahí parada, con los ojos fijos en ninguna parte y diciendo que a la misma hora del festejo, ellas estaban ahí, en la Plaza, como cien, dando vueltas a la Pirámide, algunas llorando y otras diciéndoles a los periodistas extranjeros que no tenían noticias de hijos, hermanos y padres. Y los tipos seguro que los filmaban para hacernos quedar como la mierda en el exterior. Javier interrumpió golpeando el escritorio y el cadete asegurando que no importa porque, total, quién les va a dar bolilla a cuatro chifladas y nosotras diciéndole terminala con eso, Flaca, que por ahí, andá a saber cuál es la verdad y el gerente rematando con que me gustaría saber quién les paga para que saboteen la imagen del país.

Los días siguieron: la República era una gran cancha de fútbol.

Empatamos, ganamos, perdimos, pero no importa, porque la Copa se la van a llevar si son brujos y el televisor ya fijo en la oficina, mirá, mirá que remate, cómo se perdió el gol ese boludo y aquél hoy no pega ni una. Las mujeres, ya bien al tanto de lo que significa un córner, cuál es el área chica y qué es lo que debe hacer el puntero derecho. Pero Goyito, el de Expedición, desapareció hace cuatro días y nada, dale Flaca, vos siempre la misma amargada, el cadete con sonrisa de costado y Javier que por algo habrá sido, che, porque a mí todavía nadie me vino a buscar. Y ellas siguen ahí, dando vueltas a la Pirámide, ma sí, ya se van a ir, cortala, parecés la piedra en el zapato, pero tienen que darles una explicación, lo que tienen que darles es una paliza y listo, así se dejan de decir macanas cuando el país está de fiesta. 

Hay que embromarse con alguna gente, la patria no les importa, el gerente opinando desde la primera fila frente a la pantalla y la Flaca como para sí misma, el fútbol no es la patria. Gol. Gooooolllll. Golazo. ¡Ar-gen-ti-na! ¡Ar-gen-ti-na!

¿Hacen falta seis para pasar a la final? Se hacen los seis, pero a la hermana de Carrasco la secuestraron anoche a dos cuadras de la facultad, que se embrome, por meterse donde no debe, dijiste vos y Javier yo siempre le vi algo raro a esa chica, enganchando enseguida con que después de los seis pepinos a los peruanos, concierto de cacerolas en los balcones de su edificio, en pleno Barrio Norte, nunca visto, el delirio, la locura y nosotras, contando de la caravana de coches y el novio y el marido, con las banderas, los gorritos y las cornetas, nos acostamos como a las cuatro y hasta la chica aquella, Mariana, la de Libertador, con la vincha y subiéndose a un camión que pasaba para el centro, no se puede creer, ¿viste? 

Por un anónimo, nada más que por una denuncia sin fundamento y al otro porque ayudaba al cura y a las monjas en la villa del Bajo Flores. Te digo que no me quedó uña por comerme y la hora maldita no pasaba nunca, tocando el techo con cada gol y mirando el reloj, hasta que al fin se dio. Se me cayeron las lágrimas, ¡qué final! ¡El que no salta es un holandés! Y los que desaparecen son argentinos, dale Flaca, no empecés, ¿no te dije, pibe, que la Copa se quedaba aquí? Todos con las banderas y los pitos, a gritar y a cantar, dale con el tachín- tachín, juntos, en aquella fiesta que parecía que no iba a terminar nunca, porque ganamos, salimos campeones y fue como una borrachera de la que nos despertamos con este dolor de cabeza que nos martillea las sienes y un revoltijo de estómago que aumenta a medida que la tapa de la olla se va corriendo. Las cuentas finales no aparecen y la lata está rota de tantas manos que se le metieron adentro. Pero lo peor es lo otro, ellas que siguen ahí, ellas, que ya estaban pidiendo por los que no estaban mientras nosotros saltábamos, sordos a lo que decían algunos como la Flaca, ustedes no se dan cuenta de lo que está pasando y cuando comprendan, ya va a ser tarde. Aseguraba que éramos como los alemanes, que veían el humo saliendo de las chimeneas de los campos de concentración y miraban para otra parte, se callaban, como callamos nosotros, entonces y después, tapándonos hasta las orejas cuando las sirenas nos interrumpían las noches, o escuchábamos algún grito, o se llevaban a alguien del piso de abajo. Nos dieron un pirulín para matar el hambre. Flaca, tenías razón y una entrada al circo para comprarnos la conciencia.